Tuesday, October 7, 2014


Entre la muerte y la vida: historias de viaje, no es lo que vemos sino lo que somos
“A esto me dedico”
Su cuerpo era una completa invitación a pecar
Invocaba la gula, quería mordisquear su espalda.
De pronto en un movimiento certero y discreto,
estábamos conversando sin hacerlo realmente
nuestras miradas eran una insinuación constante.
Él creyó anotar un gol cuando dije sí a la respuesta de
¿te acompaño? La realidad es que era yo quien ya lo había hecho…y de media distancia.
Crónicas de Tlacochahuayork (Dalia Antonio)

Estaba viendo una entrevista que le hicieron a Isabel Allende y me llamó mucho la atención su comentario sobre la columna que tenía en la revista Paula cuando aún vivía en Chile. Ella dijo que las mayores críticas, y los más aguerridos comentarios opositores a ésta, venían de otras mujeres. Total que iba a empezar a escribir sobre eso y sobre algo que descubrí en un tipo de terapia conocida como constelaciones. Sin embargo, se me ocurrió hacer una pregunta a propósito de la celebración que se acerca (los muertos) y cuando empecé a escuchar las respuestas entendí que tenía que escribir sobre otra cosa.
Creo que el papel que juega la mujer en la sociedad está basado en el engaño. Hay una pretensión de fingir cosas, aún no estoy esgrimiendo ningún tipo de categoría moral. Sólo estoy describiendo un hecho. Es decir, nuestra sociedad, en general, finge, pero como una especie de creación, como un arte. Algo ilusoriamente bello y tejido con mucho detenimiento y suspiros. La muerte y la manera de festejarla es un claro ejemplo. Es un pretexto, no sólo para recordar a los que han partido sino para festejar la vida. El mole y sus muchos ingredientes son una fiesta per sé. Los mercados son una manta policroma. Los olores a guayaba e incienso son una caricia a la nariz. En fin, amo esas sensaciones que me despiertan los mercados oaxaqueños en esta época del año: fiesta de muertos o de “los fieles difuntos.”
Es verdad, hay mucho de solemnidad en esta fiesta pero también hay mucho de ordinario, que no es malo, es sólo tomarse las cosas ligeras, como los niños. Mis primitos amaban los primeros días de noviembre porque podían quemar cohetes. Si el abuelo venía por su chocolate o su mole era algo completamente sin importancia. A mis 8 años, mis hermanas y primas estábamos más concentradas en robarnos las naranjas y manzanas (prohibido comerlas hasta en tanto no se fueran los difuntos) que en comprender la nostalgia de la Tía Luz que recordaba a su hermano entre copa y copa. Total, podemos encontrar en esta fiesta a los muertos, muchos eufemismos para festejar a la vida. Esta dualidad refleja muy bien este engaño del que hablaba: las mujeres son duales, las mujeres son la muerte y la vida. Son una cosa y al mismo tiempo otra cosa completamente distinta: una constante contradicción y al mismo tiempo un complemento y una mezcla perfectamente homogénea. 
¿Cuál es el la pregunta qué les hice a algunas personas?: ¿cuándo piensas en la muerte piensas en una mujer o en un hombre? ¿Y cuándo piensas en la vida? (pregunta complementaria) Muchos coincidieron en que pensaban en una mujer o en el género femenino pero también hubo respuestas como “sólo pienso en la muerte y ya” “mmm no, pienso en algo neutro”, pero curiosamente nadie me contestó que pensaba en el género masculino. Es verdad,  no construí una base de datos con rigor metodológico ni corrí una regresión, es más, muchos podrán decir que pregunté una obviedad. Sólo  quiero ilustrar un punto: ¿por qué si en ideario de nuestras comunidades conceptos tan fuertes como muerte o vida se relacionan con las mujeres, con  la tierra, con la naturaleza, con la semilla, con LA, no se reflejan en una importancia sustancial para las mujeres en la cotidianeidad?
Es más, si las mujeres son las dadoras de la vida ¿por qué se les ha satanizado acusándolas de Evas? O bien, ¿de Coyolxauhqui? Ésta última  es representada  “como una mujer desmembrada, ya que su hermano Huitzilopochtli la descuartizó y arrojó su cabeza al cielo, pues ella y sus otros hermanos planeaban matar a su madre Coatlicue”.
Más allá de su papel antagónico en la historia,  las mujeres también han jugado muchos otros papeles. La Diosa suprema de la cultura Azteca era eso, una Diosa y no un Dios. “Cōātlicuē, madre de Huitzilopochtli, diosa terrestre de la vida y la muerte, también recibía los nombres de Tonāntzin”. Para los griegos, “las Morias, controlaban el metafórico hilo de la vida de cada mortal desde el nacimiento hasta la muerte (y más allá). Incluso los dioses temían a las Moiras. Zeus también estaba sujeto a su poder, admitió una vez la sacerdotisa pitia de Delfos”. ¿En qué momento perdimos este estatus? ¿O nunca lo hemos tenido realmente? ¿O acaso no lo hemos perdido? Cuando pienso en la campaña publicitaria de Ana María Olabuenaga, en la propia Isabel Allende, o en Aristegui, me digo, la verdad hay miles que nos sentimos Diosas. También, nos sentimos Ángeles Caídos y a veces mariposas. La verdad es que los estatus no me parecen sanos socialmente, pero el papel que juegan muchas mujeres en estos momentos es tan triste, que uno añora este tipo de “glorias pasadas” o presentes.
Robert Graves escribió: “El hombre hace, la mujer es”. Coincido completamente con Graves, la mujer ES, no finge ser dual, es dual, no finge un engaño, es un engaño, como sostuve al inicio de este texto. Fingir no es malo es parte del juego, de la creación y de la supervivencia. No hablo de un engaño vulgar y común, hablo de un papel profundamente bello y complejo de la mujer. Una dualidad que nos permite ayudar a “dar la vida” (porque no lo hacemos solas) y que nos da el inmenso poder de quitarla. Pero muchas mujeres han decidido enfocar mal este poder, se han autocastigado y están muertas, aunque vivan, están muertas en vida.
Creo que la libertad está en nuestro corazón, en la templanza de nuestro espíritu y en la apertura de nuestra mente. Somos Diosas, así lo ha configurado la historia y debemos asumir ese papel. Nadie no los regala, la vida nos lo presenta.
La muerte es una mujer que baila y transforma, que engaña y si te dejas seducir, te atrapa. Como menciona Arturo  Schopenhauer: “por consiguiente, en ti, preguntón insensato, que desconoces tu propia esencia y te pareces a la hoja en el árbol cuando, marchitándose en otoño pensando en que se ha de caer, se lamenta y [...] dice gimiendo: “No iré yo, serán otras hojas.” ¡Ah, hoja insensata! ¿Adónde quieres ir, pues, y de dónde podrían venir las otras hojas? ¿Dónde está esa nada, cuyo abismo temes?

Creo que nosotras representamos ese papel vital y al mismo tiempo mortal, pero a veces somos como esas hojas que temen ser arrastradas por el viento otoñal. O sea, nosotras mismas “nos metemos el pie”. Nosotras tenemos el privilegio de “engañar” para crear y transformar, pero muchas veces nos auto engañamos, o lo que es peor: fingimos que pensamos que nos engañan.
Ese tipo de engaño sí mata y lo hace lentamente. Este es el tipo de engaño que las instituciones sociales han fomentado y las mujeres han comprado. Pero  debemos aventurarnos e ir en busca de nuevas etiquetas, es más, poner nuestra propia tienda. No debemos temer una parte de lo que somos, la muerte no es la parte negativa de nuestra dualidad, de hecho puede ser la mejor parte. Es decir, la parte que la sociedad ha etiquetado como “pecado” o irreverencia desmedida, puede ser nuestra mejor creación,  ya Machado  decía que “la muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”. Hay de engaños, a engaños.



qué darle al corazón afligido
sino el círculo de muerte necesaria
que es la mujer? 
Jaime Sabines

Esferas rojas: donde el mundo acaba e inicia el cielo

Este texto es un primer ladrillo de algunos que serán un muro argumentativo acerca de la recién aprobada reforma migratoria en los Estados Unidos de América. Uno de los sectores más afectados (positiva y negativamente) y que más protagonismo tiene y tendrá en toda esta historia, que está empezando a finalizar el entretejido de sus redes  como delicado rebozo, es el de las mujeres. Historias de mujeres valientes que han sobrevivido el proceso de adaptación, de lo que puede ser una jungla de asfalto (acero y cualquier materia que les recuerde a los personajes de Momo de Michael Ende) conozco muchas. Las he leído, las he visto, las he escuchado, las he oído. Mi experiencia más enriquecedora, por su multiplicidad, su crudeza, su melancolíaa y su alegría, son las que viví en unos círculos de mujeres que organizó una mujer muy valiente: Giselle Carcámo.
 The intercommunity Peace & Justice Center, es un centro de apoyo para la justicia social en Seattle. Este centro es auspiciado por 16 comunidades religiosas (preponderantemente católicas). Uno de los programas que tiene este centro es llamado Circulo de Mujeres para la justicia. A través de los círculos de Mujeres para la Justicia, mujeres de bajos recursos económicos (la mayoría de ellas) han descubierto que pueden hacer frente a la injusticia y a las causas subyacentes a la pobreza. Uno de los ciclos de círculos en los que tuve oportunidad de participar fueron  la serie de talleres interactivos para el desarrollo de lideresas.
La obra pictórica seleccionada para ilustrar la invitación a los talleres fue la de Blanca Santander. Una artista peruana en Seattle. Una de las obras que usaron para ilustrar el tercer taller, Tropósfera, exhibe un circulo amarillo perfectamente definido en el corazón de la mujer de ojos enormes e interrogantes. Ser lideresa es abrir un circulo, volviendo siempre al inicio cuando se cree que se está en el final.
Las actividades realizadas en estos talleres, mostraron los tres ejes sobre los que se trabajó con casi 60 mujeres maravillosas dispuestas a llenar su esfera, o a vaciarla compartiendo, o a pintarla de diversos colores agradeciendo las experiencias de las otras. El primer eje fue acerca de descubrir nuestras propias habilidades curativas para la liberación. El segundo, fue acerca de la participación cívica de las mujeres y el último fue acerca de irradiar nuestra luz en comunidad. Fueron talleres interactivos donde aprendimos a liberar nuestras emociones, ha exhibir nuestros miedos y a recibir con humildad y valentía.
Los ejes suenan sencillos y elocuentes pero en realidad hay una realidad más compleja detrás. A lo largo de la historia, la mujer ha sido estigmatizada de formas muy peculiares, lo cual muchas veces la ha orillado a callar, a ser una esfera que puede ser rota con un suave viento, o a ser un circulo que no tiene contenido.Como lo señala Foucault, desde principios de la era moderna se produce una "histerización" del  cuerpo femenino, que aparece total y concienzudamente "saturado de sexualidad" (Foucault, 1980: 104). O bien, La idea kantiana de que existe una vocación plural de los hombres y una única para las mujeres. La mujer existe sólo para darse a otros, sobre todo a un hombre, nunca para formarse a sí misma (Kant,1978: 148). En particular, las mujeres latinas, al ser parte de una minoría en un país diverso a la visión cultural de la cual provienen, tiene una doble tarea enfrente.

Muchas mujeres lloraron en estos talleres. Pero la lección más maravillosa que recogí es que ellas han aprendido a cambiar sus circunstancias y la de su familia sin ser una víctima más. Son unas guerreras. El factor común en la mayoría era una historia de lucha inacabada pero inevitablemente fructífera. Una de las mujeres con las que me tocó trabajar era una chica de El Salvador. No había terminado de hablar la primera ponente, Jacqueline Larraizar, cuando ella ya estaba llorando. Se me quedó viendo y me dijo: perdón. Yo quería pedirle perdón a ella! Perdón por no saber cómo reaccionar. No dije nada. Más tarde, cuando una actividad del taller así lo requirió, hablamos un poco. Su hijo estaba con su padre en el Salvador. Muy pequeño, ella lo había tenido que dejar ir días atrás porque su esposo fue deportado. Ella tenía que trabajar aquí valientemente y ser el pilar económico de la familia. ¿Cómo mantener dos trabajos y cuidar a su pequeño? Lo dejó ir con el padre y su madre. Allá, en el pequeño y hermoso país centroamericano, estaría mejor. Estaría en un patio enorme para jugar con sus primos y no en cuatro paredes de un pequeño departamento en las manos de una vecina u otra madre de familia que hacen a veces de niñera para contribuir al gasto familiar. Lo extrañaba y se sentía entre orgullosa y culpable.  Después de esa anécdota vinieron muchas más. De golpe entendí muchas cosas pero la más clara fue que, en este país de libertades y oportunidades, la reivindicación del papel de la mujer latina en su sociedad en una prueba absoluta de nuestro gran espíritu y, de qué, las circunstancias y el sistema socio-cultural donde vivimos, son un factor determinante en nuestro desarrollo como mujeres en nuestra comunidades. Al final, no pude dejar de abrazarla y mientras se despedía de las demás mujeres, la observé con mucho detenimiento: por primera vez en toda la tarde, estaba sonriendo. Era mi tiempo de llorar.

Estos talleres, son una luz en el camino, una manera de pulir nuestras esferas y redescubrir nuestro brillo, que siempre ha estado allí pero que a veces a sido cubierto por una fina capa de polvo (o no tan fina). El ejercicio de gritarle a todas: ¡Soy una mujer maravillosa! O de encender una vela y asentir mientras la ponente nos recordaba que nuestro brillo no apaga la de las otras y que juntas podemos brillar más, son dos ejemplos de cómo seguir llenando esferas y no rendirse.

Por ello, el poema de Benedetti que leyó Giselle, fue de lo más pertinente y lo recojo como corolario de este texto:

no te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterar tus miedos,
liberar el lastre
retomar el vuelo

Y yo agregaría: sé una esfera roja que brilla, renace y muere, muere y renace, para volcar el tiempo. 


Jenny Rivera y Sandy Hook

Estoy sentada tratando de hilar las muchas ideas que tengo de todo lo que he estado leyendo. De por sí son tristes y nostálgicas. Se refuerzan estos sentimientos con este día gris, frío y lluvioso, son las 3 de la tarde y va a oscurecer muy pronto. De fondo se escuchan las canciones navideñas, es la misma estación de radio para muchas de las franquicias más importantes de los Estados Unidos.  En eso sí son muy comunitaristas. Puedes coger un tren o un autobús, si te quedas dormido, al despertar, vas a ver casi siempre las mismas cosas: una walgreens en la esquina, un starbucks por supuesto! Tal vez un Subway o un Jack in the box. O sea, puedes pensar que sigues en el mismo lugar donde partiste. Muy común todo. Sin embargo, este es uno de los países que más refuerza el sentido individual de las personas. Pero, en cuanto al consumismo se refiere hay un comunitarismo exacerbado: especialmente en la manera en cómo se comportan las principales cadenas comerciales.
En fin, pero aquí estoy de todas maneras, imagino que ya saben donde, hay uno de estos cafés en cada esquina. Honestamente, me enteré de la muerte de “la Diva de la banda hasta” el lunes, no fue así con lo de la masacre escolar en Newtown, Connecticut. Lo cuál quiere decir dos cosas: a) que los domingos normalmente no checo mi Twitter ni leo nada de noticias sólo veo mi facebook y b) qué importa mucho quienes son tus “amigos” en Factbook y a quienes estás siguiendo en Twitter. Lo cual implica qué, en medio de esta feroz “normalización colectiva” de medios y publicidad, aún se puede ser un poquito individualista.
El lunes iba en el autobús, abrí mi Twitter y casi cuando recién había ocurrido la tragedia en la escuela Sandy Hook pude ver los detalles de la situación y un video, aquí era muy temprano pero es porque estamos con hora del pácifico y todo esto ocurrió en el este. Más allá de mis lagrimas y que de verdad es una de las más terribles noticias que he leído, es un pretexto para pensar con seriedad no sólo algunos derechos muy individuales que consagra la ley sino en revivir, desempolvar y sacudir, ese viejo debate entre comunitarismo e individualismo.
Normalmente, mis compañeros de trabajo NUNCA se enteran de nada y no siguen mucho las noticias, excepto las de espectáculos. Por esta razón, ellos supieron primero las noticias lamentables sobre la Sra. Rivera pero hasta hoy muchos de ellos desconocen lo de la muerte de los 20 niños y todo el debate que se ha generado en torno al derecho constitucional de poseer un arma en este país.
Insisto, uno decide en que circulo vicioso enrolarse. Todo depende de nuestras preferencias y modo de ver el mundo. Pero eso a su vez depende de todos los factores que influyeron en tu crecimiento. Por eso insisto en que las discusiones en torno a la delgada línea entre qué debería ser común y qué individual están más vivas que nunca.
Más allá del mormo generado por la muerte de la cantante, los programas especiales, las entrevistas y no me queda duda, las honestos sentimientos de dolor por  por parte de los fans de la artista, salta la homogenizante explotación de inexistencia física de esta cantante. Al respecto encontré estos comentarios del periodista Alvaro Cueva:
Además, no me cabe en la cabeza que ahora Jenni sea una santa, el talento del universo, la representación perfecta del drama que viven las mujeres latinas ni el ejemplo de historia de éxito que se está diciendo en todas partes. Hasta donde yo me quedé, esta “diva” era más famosa por sus escándalos personales y por sus desplantes que por sus canciones. Ahora la comparan con Pedro Infante. No, por favor, no podemos desinformar así a la gente. Le estamos haciendo un daño a la sociedad. A lo mejor Jenni era muy linda, muy querida, muy chistosa y vendió todos los discos que quiso, pero ni remotamente se puede hablar de ella como se está haciendo. Nomás se soltó la nota y en la mayoría de los programas se dejó de comentar, entre otros temas, el caso de los detenidos tras los disturbios del 1 de diciembre en la Ciudad de México. ¿Ahora entiende cuando le digo que esto es delicado?
Delicado también es saber que tu vecino puede tener 10 rifles en su casa, como el papá del novio de una amiga que colecciona armas y rifles ( ese novio un día le dijo: “si alguien te lastima no dudaría en matar a quien lo haga” y no lo dijo en tono de broma ni de chiste). Nunca sabes si alguien enojado va a tomar esas armas y va a matar a alguien porque sus traumas y sus frustraciones fueron más altos que el miedo a ser castigado o ir al infierno, por esgrimir algo. Uno no puede tener incentivos a no matar si sabes de antemano que no te van a castigar porque no te pueden matar dos veces (normalmente todos estos jóvenes asesinos se suicidan en las escuelas donde han perpetrado su crimen). O bien,  de ir al infierno porque simplemente no creen en Dios y por ende, tampoco en el infierno. A diferencia de la tradición judeo-cristiana aquí Dios, los ángeles, los demonios y cualquiera de estas cosas no tienen una importancia de ningún tipo excepto para los disfraces de Halloween. O, simplemente creen que no le importan a nadie (el hermano del asesino declaró al New York Times que no tenía contacto con su hermano desde 2010). En este país el sentido profundamente individualista es muy fuerte. Tener armas en casa y educara así a tus hijos es una combinación muy peligrosa  (y ojo, a veces no eres tú quien los está educando sino la tv y los videojuegos).
"No puedes matar a alguien con un arma si no la tienes disponible, pero seguramente no es sólo la disponibilidad de las armas, sino una cultura que modela el uso de esas armas como solución a los problemas, lo que fomenta que sucedan estas masacres", opina Allen McConnell”[1]. "Es una suerte de mentalidad de Rambo, o del videojuego Call of Duty, como forma de resolver los conflictos".
Además, no sólo es más o menos fácil tener una rama, por supuesto tienes que cumplir con un proceso administrativo como el de obtener una licencia de conducir, o incluso uno más sencillo que eso, sino que es perfectamente legal. Como explica el editor para Norteamérica de la BBC, Mark Mardell, los estadounidenses creen que tienen el derecho a poseer armas, no sólo para el deporte o la caza, sino para la autodefensa. Este derecho está consagrado en su documento político más venerado, la Constitución. Las armas son parte de la vida cotidiana. Es por eso que algunos insisten en que aún se debe permitir que la gente porte armas que han sido diseñadas con el único propósito de matar a mucha gente y rápidamente.
¿ Qué tiene que ver el sentido individual de ver la vida con todo esto? Siendo un poco simplistas pero ejemplificativos, podemos apuntar que los individualistas promueven el ejercicio de los objetivos y los deseos propios y en tanto la independencia y la autosuficiencia, mientras se oponen a la mayoría de las intervenciones externas sobre las opciones personales. Tal vez, es por eso que hay opositores del liberalismo que gustan  de  reprocharles a los liberales que su  individualismo rompe con los lazos sociales del hombre, aislándolo de  cualquier sociedad o comunidad, dando  rienda suelta al egoísmo sin escrúpulos,  socavando cualquier solidaridad y haciendo del individuo un ser asocial en el sentido estricto de la palabra. No sé por qué sospecho que estás palabras cobran más sentido en esta sociedad en la que ahora vivo que en mi comunidad zapoteca – mestiza donde me críe. No estoy diciendo que somos mejores ni mucho menos, sólo digo que puedo percibir con más claridad la diferencia, pero como apunté, este mismo sentido colectivo probablemente tenga a mi país metido en el letargo y la tragedia en la que está: vivir por y para las telenovelas, el programa la voz México o cualquier otro show  mientras están soñando con venir a este país donde según un comentario dejado en la página de Fox noticias: “ aquí matan a más personas por mes  por disparos con armas encontradas en la casa, que en Afganistan” según la fuente que citaba esta persona eran 900 al mes. Eso es más de lo que está matando el crimen organizado en México. O bien, donde las personas son encontradas muertas después de días porque sus hijos o nietos tienen una “busy life”. Aquí la mayoría de las familias se ven una vez al año o algunos no se ven ni se hablan en meses o años y es visto como algo perfectamente normal y valido porque están viviendo sus vidas.  
Sin embargo, dolor y amor aún siguen hermanando a los seres humanos y por más individual que seas no puedes dejar de conmoverte ante la muerte, incluso si sólo es por el sentido individual de pensar en “¿que estoy haciendo con mi propio tiempo? O usar el nombre de la cantante como gancho para que la gente lea tu artículo! Ja!
Reforzar el sentido del individuo como ente poseedor de los derechos humanos no está nada mal y eso es uno de los grandes logros de las “sociedades avanzadas y modernas” del siglo XXI, sin embargo, algo se perdió en el camino. Lo triste es que en las “sociedades en desarrollo” parece que nos estamos quedando con lo peor de los dos mundos!
Aún así, esperanza, es con lo que me quedo, iniciando este año. Como dice Martin Luter King:  “si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”.  Feliz año nuevo, lectores.





[1] Allen McConnell, profesor de Psicología Social en la Universidad de Miami, Ohio

27

Seattle es una de las ciudades más importantes de la costa del noroeste norteamericano. Es una ciudad interesante pero al mismo tiempo calmada diría yo. Aquí todo es “be green”, come orgánico o se vegan, ama a los perros, sé “polite”. Al mismo tiempo la nostalgia abraza a la ciudad por muchos meses, la lluvia y el frío ayudan bastante. Eso hace a las personas muy distantes y entonces esa actitud diplomática se torna fría y sumisa.  Sin embargo, cuando pienso en Seattle inmediatamente me digo: “es una ciudad muy musical”.
Noviembre es el mes de la muerte. Para nosotros los mexicanos es una época de recuerdos nostálgicos pero es también una celebración. Esta vez quisiera celebrar a algunos músicos o personajes celebres en Seattle. Especialmente a un par del club de los 27.
El club de los 27 es una denominación que se le ha dado a los músicos famosos que han muerto a la edad de los 27 años. Uno de pronto puede encontrar coincidencias en todo y en nada, todo depende. Pero, por ejemplo, ante la pregunta ¿qué tienen en común Emy Winehouse, Cobain y Valentín Elizalde (a parte de ser artistas claro)? Uno respondería, nada o ciertamente no mucho! Pero la verdad es que los une la edad que tenían cuando murieron: 27 años.
 En Seattle nación uno de los más grandes guitarrista de la historia: Jimmy Hendrix (Seattle, Estados Unidos, 27 de noviembre de 1942 – Londres, Reino Unido, 18 de septiembre de 1970).
Cuando voy de camino al college puedo ver a personas tomandose fotos con él, yo misma lo he hecho y cómo evitarlo si en el año 2003, la revista Rolling Stone lo eligió como el mejor guitarrista de todos los tiempos y en 2004 lo incluyó en su lista de los mejores artistas de toda la historia (n.º 6). En 2009, la revista estadounidense Time lo situó como el mejor guitarrista de guitarra eléctrica de la historia, por delante de B. B. King, Chuck Berry, Jimmy Page , Keith Richards y Eric Clapton, entre otros. Igualmente, en 2003 la revista especializada británica Total Guitar, con el voto de más de 4000 lectores, eligió a Jimi Hendrix como el mejor guitarrista de la historia del rock. Además posee el mejor riff en la historia de la música por su canción «Voodoo Child» según una encuesta realizada en 2009 por la página especializada británica Music Radar, superando a otras bandas de renombre como Derek and the Dominos, Guns N' Roses, Led Zeppelin y Deep Purple, entre otras. A los 27 años, James Marshall Hendrix falleció debido a una mezcla de somníferos y alcohol y, al parecer, murió por aspiración de vómito. 
Otro músico muy importante que no nació en Seattle pero sí en un condado vecino y que murió aquí es Kurt Donald Cobain (Aberdeen, estado de Washington, 20 de febrero de 1967 - Seattle, estado de Washington, 5 de abril de 1994). Como muchos sabemos, fue el cantante, compositor y guitarrista de la prominente banda grunge Nirvana.
Cobain y Nirvana ayudaron a transformar la música popular en los años 90. En 1991, la llegada de la canción más conocida de Cobain, «Smells Like Teen Spirit», marcó el comienzo de un cambio dramático en la escena musical de su época, alejándola de los géneros dominantes de los años ochenta, el glam metal y el pop del tipo «radio friendly» (amigable a la radio), y llevando al ascenso al rock alternativo y su subgénero el grunge, convirtiendo a este último en el género dominante de la primera mitad de la década, y preparando el camino para que el rock alternativo siguiera como dominante el resto de la década.
Smells Like Teen Spirit es muy Seattle, no sé cómo explicarlo pero cuando camino por Capitol hill, calles del distrito universitario o incluso Freemont siento que todo es un poco un eco de esa canción. Seattle es un poco una ciudad alternativa en el sentido de la música alternativa. Kurt Cobain, fue encontrado sin vida en su departamento en Seattle el 5 de abril de 1994.
El escritor francés François Mauriac escribió: “La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente”. Cuando cierta es esta frase si uno piensa en la vida de estos músicos. Porque en Seattle están más vivos que nunca pero seguro mientras estuvieron vivos se perdieron de los vivos a su alrededor y éstos de ellos, pues estaban en el viaje infinito de las drogas y el alcohol.
En 2000, se inauguró en Seattle el Experience Music Project (EMP), diseñado por el arquitecto estadounidense Frank Gehry, un museo construido en honor de Jimi Hendrix y de otros grupos estadounidenses de rock de la costa noroeste del Pacífico. El edificio contiene, además de un archivo histórico, varias salas de exposiciones, un laboratorio de música rock, una tienda y un restaurante en el que se celebran actuaciones en directo.



Hojas de primavera 
Las  hojas se levantaban sobre el asfalto recién mojado. Las flores azules en los jardines, la nostalgia y el frío se habían vuelto mejores amigos. Ese tipo de sentimientos acompañaban mis pensamientos. Sola en otro país. Un país progresista donde la mujer tiene un papel importante, donde el voto femenino fue primero que el universal. Un país de sueños y libertades.  ¿Qué tan difícil podría ser para una chica?
La verdad es que los ojos de esa chica veían cuestiones muy alejadas de este discurso progresista pero sin poderles dar una respuesta consecutiva lógica. Como preparadora de “taxes” expresión típica para nombrar a las personas que ayudan a otros a rendir su declaración fiscal ante el IRS, se inconformaba, de entrada, con la estructura administrativa de las hojas donde las personas que hacían su declaración fiscal como casados. La mujer siempre estaba en Segundo plano o firmaba después. De hecho las firmas son “primary taxpayer” y “secondary taxpayer”, ésta última para la esposa obviamente. La lógica obedece a la idea simple y llana de que el hombre normalmente es el proveedor y “el pagador” as well. Sin embargo, esa situación deja de ser relevante y tener sentido cuando uno observa de facto que el respeto y el  trato equitativo se da en la pareja. Lo triste es que eso pasa en el menor de los casos en la comunidad hispana. En la Americana, al menos las personas de este sector de la ciudad,  no rinden su declaración fiscal como casados, o sea no he visto un solo ejemplo. Porque hay menos parejas americanas casadas, al menos en mis estadísticas. Pero esa es otra historia.
Pero los ojos de esta chica, los del alma, también han visto cuestiones que han superado de manera dramática este discurso. La apertura mental y la disposición para aprender de otras culturas aquí es casi mágica. Sólo fue secuestrada al green lake, a las 23:50 hrs. Para aprender a patinar (skateboarding)! Su amigo americano le dijo: ¿Quiéres conocer la cultura americana? Ven conmigo. El viento era más sueva y más dulce a medida de que sus pies se hacían más amigos de la tabla. Luego de una hora, era el turno de ella para enseñarle pasos de baile. Salsa y bachata. El se dejaba guíar, no había cuestiones primarias ni secundarias, se sintió realmente en un trato equitativo y de respeto.  Allá estaban los dos, eran casi las dos de la mañana, compartiendo sus culturas, que después de un beso parecieron una y luego de varios, las clasificaciones dejaron de tener sentido. Un beso en la frente para ella, uno en el cuello para él, una mirada profunda y más allá de las despedida, mientras ella ya estaba tratando de conciliar el sueño, un esfuerzo de él por escribir en español: “tus labios son suaves y me gusta besarlos and thanks for to telling me about your culture”. 

Pike  Place Market
Hoy es uno de los días más bonitos de esta primavera que ya ha abrazado Seattle. Este tipo de días son una celebración en sí mismos porque el clima aquí hace lo que le da la gana.  No está muy de acuerdo con que lo encajonen en estaciones. Por ejemplo ayer llovió casi torrencialmente con un frío congelante que pintó de gris nostalgia la ciudad.
Estoy frente al acuario de Seattle, en el pike place market o el public market center, como reza un letrero enorme que te recibe incondicionalmente. Desde aquí veo el mar dorado, acariciado por esos rayos de sol tan amados por mí. Cobra sentido que amamos más cuando se nos da poco. Las montañas nevadas a lo lejos y los ferris partiendo como si las trataran de alcanzar.
Tal vez porque crecí entre mercados, visitar alguno me predispone siempre positivamente. Y, este mercado no ha hecho más que confirmar mi sentires. Definitivamente este mercado es mi lugar favorito en Seattle. Esta ciudad tiene muchos lugares hermosos e interesantes pero el pike place market tiene magia. Magia! La he encuentro seguido porque está en mi cabeza pero decir que un lugar la tiene y la da, no pasa muy seguido!!
Lo primero: los olores. Las flores, la piel, las velas de cera de abeja, las especies, los tes, la comida, el chocolate, el vino, el salmón! Todo hace que uno diga: wow estoy en el pike place.
Luego: siempre hay gente feliz allí! La mayoría de las veces tomándose fotos frente al letrero enorme! O con el puerquito (si le pones una moneda seguro vuelves!... todos queremos ponerle no una, sino dos!) Parejas de recién casados celebrando su amor y compartiéndolo con cualquiera que quiera ver y la gente los alienta con frases como cute! Nice! So cool!
Además: existe Le Pannier. Una panadería francesa con los mejores panes, chocolate y baguettes con queso brie del mundo! (de mi mundo al menos jajaja). Al lado venden unas papas al horno con queso de cabra deliciosas, también unos Quiche Lorraine que al probarlos uno dice ¿acaso lo eran los que había probado?
El cliché: el primer estarbucks del mundo está allí. También hay tiendas de vinos, aderezos y patés. En fin…
Lo hermoso: puedes comprar tulipanes a un dólar o a 10 la docena! Como todo buen mercado, los chicos te ofrecen fruta o aguacate para probar, sin compromiso! Y wow! Te llevas algo a la boca mientras compartes una sonrisa!
Finalmente: esta el puestito de periodicos, con the New Yorker, Times,  o alguna de chismes de la farándula, postales de a .50 y los panes chinos rellenos de algo, jugos de weat grass (o casi de lo que quieras, naturales, bubble tea y smoothies) y artesanías… de vidrio, piel, piedras, tejidos, tarjetas, óleo… miles de frases tipo: “Life is far too important a thing ever to talk seriously about”.
En fin! Si vistas Seattle termina de enamorarte de la ciudad escuchando a los vendedores de pescados y mariscos gritar al unísono cuando alguien deja una propina y disfruta del “sea food” más fresco (we ship fresh fish everywhere in the U.S), dicen, mientras estupefacta contemplas el letrero de Copacabana, un restaurante delicioso y del emilianos! Desde allí ves el mar mientras comes una entrada de calamar muy al estilo de por aquí!
Ah! Y no olvidemos que esta el muro de chicles más grande del mundo después de uno en Irlanda! En fin, cuando uno camina sobre la pike street el viento del mar te va empujando…o acariciando en sentido contrario, pequeño precio para tan delicioso regalo! Pike place market Rocks!!!!!!

Guelaguetza  en Seattle


Este 8 de Julio, en el parque Dra. Blanchet Lavizzo aquí en Seattle, tendrá lugar una fiesta oaxaqueña. Acaso la más representativa del espíritu y cosmovisión de nuestro estado.  O, cómo rezan los clásicos promocionales para invitar a todos a Oaxaca  los dos lunes intermedios durante el mes de julio: la máxima expresión de folclor y color. ¿cómo es esto posible, a tantos kilómetros lejos de Oaxaca hacia el noroeste de nuestro continente? La respuesta está en la palabra central que define esa fiesta: COMPARTIR.
La idea central de esa fiesta es compartir, no sólo los bailes, las frutas, la música  de las 8 regiones geográficas del estado, sino sobre todo compartir una idea de ver el mundo. El compromiso de Fulgencio Lazo y de su familia, originalmente, y de otros entusiastas oaxaqueños o de otros lugares de México y los Estados Unidos han hecho posible mostrar una parte de lo que Oaxaca es, pero sobre todo compartir. La comida es una llave que abre muchos corazones, pero acompañada de música y color, es la fórmula perfecta para darnos como pueblo.
Fulgencio es un artista que estudió en Bellas Artes en la ciudad de Oaxaca. Allí conoció a Shinzaburo Takeda, con su apoyo, el Cornish College of Art y el del Centro de la Raza, obtuvo una beca para estudiar aquí en Seattle. Esa aventura inició hace casi 21 años, ahora está casado y tiene dos hijos. Lazo es un pintor con una trayectoria consolidada. En palabras de Lauro Flores, catedrático de Cultura y Literatura Latinoamericana y Chicana de la Universidad de Washington: “para entender cabalmente el universo estético de Lazo […] es preciso reconocer su raingambre socio-cultural […] La preocupación del artista por mantener un sentido de balance en la composición, su empleo cambiante de las texturas y los colores, lo enigmáticos motivos que intrigan y conmueven [...] todo se conjuga [para coexistir] en pasmosa armonía el presente y la memoria ancestral, la tradición y la modernidad. Aunque el arte es el estilo de vida de este oaxaqueno, una parte de su tiempo la usa para apoyar a su cominidad y a la comunidad latina en general. Uno de los proyectos en los que está más involucrado es en la Guelaguetza.
En sus palabras, la idea nació como una fiesta familiar. Originalmente se pretendía continuar con una tradición que se celebra durante el mes de agosto en Yalalag, Oaxaca, la fiesta de Santa Rosa de Lima.  Fue hasta el tercer año  que celebrar la fiesta de Santa Rosa dejó de ser el motivo principal debido principalmente a su connotación religiosa. Otras personas se integraron a este proyecto y no necesariamente compartían la misma fe, pero sí el entusiasmo por la cultura y la tradición.
En 1998 decidieron continuar celebrando juntos pero a través de la Guelaguetza, tratando siempre de rescatar la idea del dar y recibir. Desde el punto de vista de Lazo, esta fiesta en Oaxaca se ha desvirtuado mucho, ahora es muy comercial y un ícono turístico pero sin su sustancia original.  Aquí, esta fiesta no sólo es para compartir sino para hacer amigos y acercar a la comunidad oaxaqueña u otras comunidades que a veces les resulta más complicado integrarse a la nueva sociedad que les ha tocado vivir.
Es un proyecto consolidado pero que sigue creciendo. Se financia con recursos públicos de la ciudad, dinero obtenido de Kermeses donde se vende comida oaxaqueña. Hay un comité que administra  y apoya para la organización de la Guelaguetza. El grupo de danza tiene sus propios trajes comprados en Oaxaca. Pero sobre todo el trabajo de cada año sale adelante con el entusiasmo de todas las personas que son participes de este proyecto. Desde las que apoyan cocinando, promocionando, bailando, ideando, consiguiendo fondos, enseñando nuevos pasos o todas estas cosas juntas.

Banda Gozona
Un músico de Seattle se interesó por la música oaxaqueña y Fulgencio le ayudó localizando las partituras . Se juntaron más músicos, la mayoría profesionales y surgió la banda de viento Gozona, muy al estilo oaxaqueño (pero la mayoría de los artistas son estadounidenses). La banda ya ha estado en Oaxaca en el auditorio Guelaguetza hace 6 años como banda invitada y tocaron junto con la orquesta sinfónica oaxaqueña.
Entonces, esta banda es el complemente perfecto para vivir una verdadera Guelaguetza en el mes de julio. Fulgencio resalta dos cuestiones muy importantes: la idea de transmitir estos valores a los hijos y no perder nuestras raíces en una sociedad tan diversa.  Al mismo tiempo, los retos de la organización son muchos, los mismos que tienen las comunidades zapotecas y demás comunidades migrantes en los Estados Unidos.  Su esposa, hermanas y su madre juegan un papel central en su vida. Cada una también tiene una labor importante, en particular su esposa Erin, que a pesar de haber nacido aquí y tener ascendencia irremediablemente irlandesa, habla como oaxaqueña y se siente como tal, por ello es una de las más comprometidas con el proyecto. Esto es un ejemplo de lo maravillosa que es la diversidad y un ejemplo de integración y enriquecimiento de este gran país, los Estados Unidos.