Guelaguetza en Seattle
Este 8 de Julio, en el parque Dra. Blanchet Lavizzo aquí en Seattle, tendrá lugar una fiesta oaxaqueña. Acaso la más representativa del espíritu y cosmovisión de nuestro estado. O, cómo rezan los clásicos promocionales para invitar a todos a Oaxaca los dos lunes intermedios durante el mes de julio: la máxima expresión de folclor y color. ¿cómo es esto posible, a tantos kilómetros lejos de Oaxaca hacia el noroeste de nuestro continente? La respuesta está en la palabra central que define esa fiesta: COMPARTIR.
La idea central de esa fiesta es compartir, no sólo los bailes, las frutas, la música de las 8 regiones geográficas del estado, sino sobre todo compartir una idea de ver el mundo. El compromiso de Fulgencio Lazo y de su familia, originalmente, y de otros entusiastas oaxaqueños o de otros lugares de México y los Estados Unidos han hecho posible mostrar una parte de lo que Oaxaca es, pero sobre todo compartir. La comida es una llave que abre muchos corazones, pero acompañada de música y color, es la fórmula perfecta para darnos como pueblo.
Fulgencio es un artista que estudió en Bellas Artes en la ciudad de Oaxaca. Allí conoció a Shinzaburo Takeda, con su apoyo, el Cornish College of Art y el del Centro de la Raza, obtuvo una beca para estudiar aquí en Seattle. Esa aventura inició hace casi 21 años, ahora está casado y tiene dos hijos. Lazo es un pintor con una trayectoria consolidada. En palabras de Lauro Flores, catedrático de Cultura y Literatura Latinoamericana y Chicana de la Universidad de Washington: “para entender cabalmente el universo estético de Lazo […] es preciso reconocer su raingambre socio-cultural […] La preocupación del artista por mantener un sentido de balance en la composición, su empleo cambiante de las texturas y los colores, lo enigmáticos motivos que intrigan y conmueven [...] todo se conjuga [para coexistir] en pasmosa armonía el presente y la memoria ancestral, la tradición y la modernidad. Aunque el arte es el estilo de vida de este oaxaqueno, una parte de su tiempo la usa para apoyar a su cominidad y a la comunidad latina en general. Uno de los proyectos en los que está más involucrado es en la Guelaguetza.
En sus palabras, la idea nació como una fiesta familiar. Originalmente se pretendía continuar con una tradición que se celebra durante el mes de agosto en Yalalag, Oaxaca, la fiesta de Santa Rosa de Lima. Fue hasta el tercer año que celebrar la fiesta de Santa Rosa dejó de ser el motivo principal debido principalmente a su connotación religiosa. Otras personas se integraron a este proyecto y no necesariamente compartían la misma fe, pero sí el entusiasmo por la cultura y la tradición.
En 1998 decidieron continuar celebrando juntos pero a través de la Guelaguetza, tratando siempre de rescatar la idea del dar y recibir. Desde el punto de vista de Lazo, esta fiesta en Oaxaca se ha desvirtuado mucho, ahora es muy comercial y un ícono turístico pero sin su sustancia original. Aquí, esta fiesta no sólo es para compartir sino para hacer amigos y acercar a la comunidad oaxaqueña u otras comunidades que a veces les resulta más complicado integrarse a la nueva sociedad que les ha tocado vivir.
Es un proyecto consolidado pero que sigue creciendo. Se financia con recursos públicos de la ciudad, dinero obtenido de Kermeses donde se vende comida oaxaqueña. Hay un comité que administra y apoya para la organización de la Guelaguetza. El grupo de danza tiene sus propios trajes comprados en Oaxaca. Pero sobre todo el trabajo de cada año sale adelante con el entusiasmo de todas las personas que son participes de este proyecto. Desde las que apoyan cocinando, promocionando, bailando, ideando, consiguiendo fondos, enseñando nuevos pasos o todas estas cosas juntas.
Banda Gozona
Un músico de Seattle se interesó por la música oaxaqueña y Fulgencio le ayudó localizando las partituras . Se juntaron más músicos, la mayoría profesionales y surgió la banda de viento Gozona, muy al estilo oaxaqueño (pero la mayoría de los artistas son estadounidenses). La banda ya ha estado en Oaxaca en el auditorio Guelaguetza hace 6 años como banda invitada y tocaron junto con la orquesta sinfónica oaxaqueña.
Entonces, esta banda es el complemente perfecto para vivir una verdadera Guelaguetza en el mes de julio. Fulgencio resalta dos cuestiones muy importantes: la idea de transmitir estos valores a los hijos y no perder nuestras raíces en una sociedad tan diversa. Al mismo tiempo, los retos de la organización son muchos, los mismos que tienen las comunidades zapotecas y demás comunidades migrantes en los Estados Unidos. Su esposa, hermanas y su madre juegan un papel central en su vida. Cada una también tiene una labor importante, en particular su esposa Erin, que a pesar de haber nacido aquí y tener ascendencia irremediablemente irlandesa, habla como oaxaqueña y se siente como tal, por ello es una de las más comprometidas con el proyecto. Esto es un ejemplo de lo maravillosa que es la diversidad y un ejemplo de integración y enriquecimiento de este gran país, los Estados Unidos.
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